lunes, 6 de mayo de 2013

Joaquín Sorolla


Madrid, 1894 — El pintor Joaquín Sorolla acaba de pintar el lienzo La vuelta de la pesca.Es curiosa la doble vertiente que este artista desarrolla en sus distintos cuadros: de una parte, la plasmación tremendista de su visión social (que pondrá de manifiesto, sobre todo, en el óleo ¡Y aún dicen que el pescado es caro!): y, de otra, la idílica versión de sus paisajes playeros con muchachos desnudos y animales en el agua, barcas, etc, cuya fogosa luminosidad le colocará en uno de los más eminentes lugares de la moderna pintura española, llegando a denominársele «el pintor de la luz» en las historias del arte nacional. También sus retratos de mujeres están plenamente imbuidos de un colorido luminoso que lo acerca al impresionismo (aunque debe resaltarse que el objetivo de los grandes impresionistas franceses no era plasmar la luz sino los cambios que se producían en la relación luz- materia).

La pintura de Sorolla es un canto a la luz mediterránea, que exalta especialmente el litoral levantino. Joaquín Sorolla nació en Valencia, en 1863, y a los 21 años ganó la segunda medalla en la exposición nacional de bellas artes, siendo pensionado para perfeccionar su arte en Roma, donde trabajó hasta 1888. En la exposición de París de 1893 obtuvo la medalla de tercera clase, y en la de 1895, la de segunda. En 1900 conseguirá el gran premio y ser nombrado caballero de la Legión de Honor.En 1911, la Hispanic Society of America le encargará la serie de pinturas que decoran su edificio social en Nueva York. Ya había celebrado exposiciones, con gran éxito, por toda Europa y América.A su muerte (en Cercedilla. Madrid. el 10.8.1923) dejará cerca de 500 cuadros. Entre los que destacan. además de los ya citados: Niños en la playa. Pescadores valencianos. ¡Otra margarita!, etc.



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