viernes, 21 de junio de 2013

La vida se esconde tras las ruinas abiertas


Montañas,
sólo montañas
que no recuerdan el mar.

Piedras que se secan
hasta más allá del horizonte.
Y el monte desnudo,
que persiste.

La vida se esconde tras las ruinas abiertas,
y un animalillo ve la luz
tras las rocas desdentadas.

Tirita el cierzo silbante,
Ruedan zarzas secas,
peinadas blancas de lana,
en el horizonte áspero,
dormido, olvidado,
que grita sed desde sus entrañas.

Y brota, inesperado,
iluminando siempre,
el dorado milagro,
el trigo.

Y sangran las amapolas
marcando el camino,
y ríen los pájaros cantando
que sí, que hay vida latiendo
en el monte querido, humilde,
y desnudo.


Poema de Ana Mª Domínguez Sanz

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