jueves, 11 de julio de 2013

A las puertas del vuelco necesario

Xavier Gispert ZegríPeriodista
Diego Cañamero (Campillos, Málaga, 1956) y Sabino Cuadra (Amurrio, Álava, 1949) sabían que algún día podrían conversar durante unas horas. Y si no, ahora ya saben que deben volver a hacerlo. El derecho a la desobediencia (Icaria Editorial) no deja lugar a dudas de que la confrontación de ideas, de norte a sur de la península, será necesaria para logar, justamente, lo que estos dos sindicalistas se han propuesto desde hace años: derrumbar los cimientos de la España constitucional para construir una nueva democracia participativa y de los pueblos.
Ahora se habla de una segunda transición. Pues bien, “yo profiero hablar de una primera ruptura”. Con esta sentencia el abogado abertzale afincado en Navarra abre un debate en el que, mano a mano, no dejan títere con cabeza. La Monarquía y el Ejército, la Justicia, el sindicalismo subvencionado, la patronal, la Unión Europea o el Banco Mundial son sólo algunos de los estamentos “corruptos” a los que presentan su carta de hostilidad y que, de forma natural, les llevan hasta los Pactos de la Moncloa y de la Constitución. “Fue cuando se pactó el actual régimen español, entre los residuos del franquismo y la izquierda reformista”, sentencia el portavoz nacional del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT).
Cañamero también ha sido alcalde de El Coronil (Sevilla) y Sabino Cuadra es, actualmente, diputado de Amaiur en Madrid. Seguramente por ello hacen especial hincapié en su crítica a la clase política y a las estrategias de los movimientos sociales en las instituciones. “A veces confiamos en gente que cuando lleva un tiempo empieza a tambalear-se, y eso es muy peligroso en política”, advierte el andaluz, que insiste: “al frente debe haber calidad humana y de los colectivos”. A lo que el militante vasco añade: “hay que desterrar por completo las viejas concepciones en las que el Partido, con mayúsculas, lo era todo”.
Su origen común, el de la lucha permanente y desde abajo, lleva a Cañamero y Cuadra a muchos planteamientos coincidentes, pero no sin los colores propios, y necesarios, de un debate profundo. Especialmente atractivo resulta el intercambio dialéctico sobre el modelo territorial y la necesidad de iniciar un proceso constituyente “el resultado territorial del cual no tiene porque coincidir con el actual Estado español”, asevera Cañamero. Y Cuadra matiza: “yo prefiero hablar, en plural, de procesos constituyentes”.
La crítica transversal al capitalismo y a la democracia española es inherente a la izquierda desde hace mucho tiempo. Sea vasca o andaluza. Pero “El derecho a la desobediencia” no podría haber sido escrito hace 5 o 10 años. Ahora parece que a Cuadra y Cañamero les suenan las palabras de una forma distinta.
El texto editado por Icaria transmite algo nuevo. No una sensación de victoria final -claro está-, pero sí de muchas batallas, ideológicas y sociales, ganadas a pie de calle en los últimos tiempos. Ambos saben que la historia les ha dado la razón y que a sus planteamientos, a los de la izquierda abertzale y el sindicalismo de base andaluz, no solo les unen muchas bases éticas y morales, sino también una estrategia presente, hacia la construcción de mayorías sociales capaces de dar el “vuelco necesario”.

“Los políticos son esbirros de los bancos”

Extracto de la conversión entre Cañamero y Cuadra contenida en El derecho a la desobediencia

Diego Cañamero

Es así, porque en el fondo los políticos no gobiernan, no representan al pueblo ni responden al pueblo, responden a los intereses de los ricos, de los banqueros y del poder financiero, es decir, en realidad no responden. Ese es el teatro, el circo que nos tienen montado. Ellos nos hacen creer que representan al pueblo, sustraen el voto del pueblo para ponerse en este lugar, pero después representan a otra gente, Mientras que nosotros votamos aquí a los partidos, votamos a los partidos que nos gobiernan, no votamos a los mercados. La gente no ha votado a la Merkel, ni al Banco Europeo, ni al Fondo Monetario Internacional, que no se presentan para ser elegidos. Se presentan unos partidos que luego no nos representan, ¿Y por qué no nos representan? Porque esos partidos no representan al pueblo, y es evidente y se puede demostrar. Y además se les paga o cobran del presupuesto del pueblo, fundamentalmente para abusar del pueblo. Porque no es admisible, aunque estemos en un sistema capitalista, y no estemos de acuerdo con él, no es moral ni normal que haya tenido que dimitir el presidente del Tribunal Constitucional por corrupto. No es normal que el presidente de los empresarios, la CEOE, el señor Díaz Ferrán, esté en la cárcel. No es normal el caso Bárcenas, donde está implicada toda la cúpula del Partido Popular. No es normal el caso de Andalucía de los ERES, donde se han llevado millones y millones de dinero público. Es una tarta política podrida que hay que eliminar totalmente, no ya porque defiendan al capitalismo, sino porque son corruptos. Son corruptos con el dinero del pueblo, abusan del pueblo, manipulan su voto, hacen lo que no le dice el pueblo, representan a los mercados, a los bancos y a los ricos. Es necesario que esto se acabe, es fundamental.
Por eso yo creo que es importante buscar la alternativa; pero ahondando más en el tema que estamos hablando. La gente tiene que descubrir que es posible otro sistema. Hay que convencerlos de que no se va a derrumbar el mundo por crear otro sistema. Hay mucha gente que para ridiculizar nuestro mensaje nos dice: «tú eres un extremista, eres de la extrema izquierda». No, no soy de la extrema izquierda, no, sino «de la extrema necesidad», que es muy diferente. Y cuando nos dicen: «pero usted es que es pro soviético, pro vietnamita, pro no sé qué tantos «pro». Somos «pro andaluces» y «pro andaduzas», y queremos que la economía esté al servicio de las personas; la economía no es tuya ni está al servicio de los empresarios. La economía es del albañil que se sube a un andamio a las cinco de la mañana, la economía es de un autónomo que está detrás de un mostrador de una tienda o de una pequeña empresa 14 horas, la economía es de la gente que va al campo y de los electricistas, y de los que trabajan en la función pública, la economía es del pueblo.
Los poderosos la manejan, la utilizan, la manipulan, la trajinan, pero no, la economía es de la gente de abajo. Yo muchas veces recuerdo cuando mi padre iba el pobre a trabajar al campo, en la Quintana de la Talega, de vuelta para casa nos traía un trocito de tocino, un trocito de chorizo, algo que le daban para comer, porque había que alimentar al que trabajaba, fundamentalmente para que tuviera fuerzas para trabajar, y él se guardaba ese trocito para nosotros.
En honor a esa gente, a los que han levantado la economía, a los que han arado los campos palmo a palmo, a los que están en un andamio, al albañil o un trabajador que está en la función pública, o un profesor, un médico… en honor a esa gente realmente tenemos que cambiar este sistema.
Porque este sistema lo manipula absolutamente todo, y sobre todo la opinión pública. La gente tiene que ser capaz de descubrir eso, que unos señores que nos hablan de derechos humanos, unos señores que nos hablan de la libertad, de la democracia, de la paz, del derecho de los emigrantes, de los derechos de los niños, de los derechos de la mujer, todos estos señores, que son los que nos hablan de todos estos valores universales por los cuales todo ser humano lucha, o por lo menos piensa que son justos, y ellos mismos lo manipulan, ellos son justamente los que permiten que ocurra todo lo contrario a lo que dicen, a lo que programan. La burguesía, esa que nos habla del medio ambiente permite que estén desmantelando la selva amazónica; las multinacionales que nos hablan de los derechos de los niños permiten que se secuestren niños en el Tercer Mundo y les extraigan los riñones, sus órganos y los vendan a los países ricos; los poderosos que nos hablan del medio ambiente están contaminando los ríos o los acuíferos, nuestros mares, el ambiente, la atmósfera…
Estos señores que nos hablan de los derechos de los inmigrantes y vemos en el Estrecho imágenes de cadáveres flotando todos los días, personas que buscaban una vida mejor; esos señores que hablan de paz y nos llevan a guerras cruentas, injustas, por el afán del petróleo, del dinero, del poder; esos señores que hablan de una alimentación sana y modifican genéticamente las semillas y las hacen híbridas, que era una herencia que habían conservado nuestros antepasados toda la vida de Dios… Estos señores que nos hablan de una economía al servicio de la sociedad y se llevan el dinero a los paraísos fiscales; estos señores que nos hablan de libertad y dan golpes de Estado; hay que acabar con ellos, son el cáncer de la humanidad.
Y al cáncer no se le da un calmante o una aspirina, al cáncer hay que meterle el bisturí, fuerte, operar a fondo. Hay que acabar con este sistema como si fuese un cáncer. Todo esto que estamos hablando tenemos que intentar encauzarlo para acabar con todo esto, porque si no el ser humano está perdiendo un tiempo valiosísimo, y al mismo tiempo también estamos nosotros contribuyendo a que el sistema capitalista se fortalezca y a que el sufrimiento sea cada día más fuerte y más duro.
Y también tenemos que hablar del tema de las viviendas, de los desahucios. «Te damos el dinero, te lo llevas calentito, te lo llevas donde quieras, haces con él lo que te dé la gana». Y ahora resulta que esa hipoteca que yo tengo contigo, porque antes tenía una nómina y ahora me han dejado en paro, ya no la puedo pagar; y como no la puedo pagar, me echan de mi casa o me echan de esa casa, y no solamente me echan, sino que la valoran un 65% más barata. Además de quitarte el inmueble, tienes que seguir pagando siempre la casa. Y como la hipoteca la avaló tu padre, también se la quito a él, que es un abuelete que está cobrando una pensión miserable; y si la firmó un hermano también voy a por él, y resulta que se quedan con todo.
Si te falta el trabajo te quitan la vivienda. Este sistema es el que nosotros tenemos que abolir, es un sistema que ahora se le están dando paños calientes con algunas modificaciones porque el gobierno teme, evidentemente, todas las críticas generalizadas de la sociedad, del funcionariado, de los médicos, de los profesores, de los jornaleros, de los mineros, de todos los que están luchando.
El poder está imponiendo algunas cosas sin paños calientes, y es preciso que nosotros demos un empujón a este sistema, si no se lo damos, la verdad es que no dejamos de ser cómplices en el fondo.

Sabino Cuadra

Estoy totalmente de acuerdo contigo con lo que comentabas en relación al tema de la crisis. Pero, yo creo que una ventaja de todo esto que estamos pasando es que nos está obligando a pensar bastante. Todos estos años pasados hemos estado viviendo de una cierta inercia estratégica y política y ahora, al llegar la crisis, se nos plantean preguntas de fondo…

Diego Cañamero

Sí, perdona que te corte, pero es importante esta frase que dices, porque cuando nosotros ocupamos el Mercadona y el Carrefour y algunos decían: «Pero, y ¿eso para qué sirve?»… Pues sirve para llevar el debate a la sociedad. Por lo menos fuimos capaces de quitar durante mes y medio a la Belén Esteban de los programas esos del corazón, y colocamos los problemas del paro, de la crisis. Porque el debate es fundamental, el debate sobre las ideas, sobre la sociedad en la que queremos vivir, es realmente importante.

Sabino Cuadra

Esta crisis nos está obligando a reflexionar sobre temas muy de fondo, que quizás antes nos los planteábamos de una forma más teórica, y ahora, sin embargo, se plantean de una forma más directa. Porque hace falta dar alternativas, no solo afirmar la necesidad de la pelea, sino dar alternativas de cara a marcar el futuro, marcar los siguientes pasos. Hacen falta las dos cosas. En el terreno de la economía, es evidente que esta está cada vez más súper centralizada.
El poder está en las decisiones económicas que se toman y aquellas no se sabe dónde se adoptan, condicionadas siempre por mercados financieros, controlados por muy poca gente, que influye así de forma decisiva sobre la economía real de todo el planeta, sin que las supuestas «democracias» y los supuestos «parlamentos» sirvan absolutamente para nada, sirvan para controlar una economía cada vez más depredadora.
Hay cantidad de debates que se están haciendo hoy en día en relación con la necesidad de un sector público, Banca incluida, controlada democráticamente, transparente. Pero junto a eso hay que recuperar formas de organización económica que han tenido mucha importancia a lo largo de toda la historia del movimiento obrero, en todos los movimientos populares: la economía cooperativa, la economía social, reivindicar los bienes comunales…
En Navarra, por ejemplo, una de las mejores herencias que hemos mantenido ha sido la de la propiedad comunal existente en muchos de nuestros pueblos. Es una economía en la que los bienes, los montes, los terrenos… son colectivos, comunitarios, de los pueblos, ni siquiera del Ayuntamiento.
En el otro extremo, la propiedad privada, tal como está concebida, es el cáncer sobre el cual se levanta el sistema. El ánimo de lucro, la competencia despiadada y el individualismo son los principios sobre los cuales se asienta la economía capitalista y hace falta, por el contrario, una economía asentada sobre criterios de justicia social, de solidaridad, de bien común, etcétera, esto sería otra forma de vivir.
También has hecho referencia al tema ecológico y sobre cómo plantearnos nuestra relación con la naturaleza. El mandato bíblico «someterás a la tierra», es la primera afirmación antiecológica de la historia. Lejos de él, debemos asentar la relación con la naturaleza de una forma mucho más integrada, sabiendo que somos parte de ella, de algo mucho más amplio, que comprende la tierra, el aire y el agua, la biodiversidad y la relación de los seres humanos con todos estos elementos…

Diego Cañamero

Y es algo muy importante, porque la tierra es un don de la naturaleza, al igual que el aire y el agua, y tiene que estar al servicio de las personas, del ser humano. Y cuando nosotros hablamos de la reforma agraria, y de las cooperativas, que también son algo fundamental, decimos que la tierra no es un producto de consumo, la tierra no es un coche, ni un televisor, ni un móvil, ni un puente, ni nada de eso, pertenece a las personas,tiene que estar al servicio de las personas. Y por eso, planteamos que la tierra, sobre todo la tierra y todos los medios de producción pasen a formar parte de las personas, que sean públicos para evitar la especulación, para evitar que un empresario con dinero público monte un negocio y cuando no le vaya bien ese negocio, se largue con el dinero público que se le ha dado.
Por ejemplo, el caso Gómez Figueroa, Lebrija: la Junta de Andalucía le vendió unas tierras por tres pesetas y media, con el compromiso de que los Gómez Figueroa crearan un proyecto para dar trabajo en el cultivo alternativo a la comarca, de industrias de la transformación. Se le puso riego, se mejoró la finca, se saneó la tierra porque estaba desastrosa. Una vez saneada, cuando ya lo tiene todo, la ha puesto a la venta y pide cinco millones de las antiguas pesetas por una hectárea, por lo que se enriquecerá enormemente por esa finca que era pública.
Si esa tierra es pública nadie tiene que poder negociar con ella. La tierra tiene que ser pública, digo la tierra, los bancos, las fábricas… tienen que ser públicos, porque la economía, si queremos que perdure en favor de los ciudadanos, hombres y mujeres del Estado donde viven, tiene que ser pública, esto es muy importante.

Sabino Cuadra

Creo que en definitiva tenemos que devolver la democracia a la sociedad. Hay una frase que a mí me gusta —me parece que es del presidente norteamericano Abraham Lincoln—, que define a la democracia como «gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo». A mí, personalmente me parece que define bastante bien cuáles son los objetivos de esta forma de ejercer la democracia. Que la democracia no se limite a la celebración de elecciones cada cuatro años, sino que sea el método de funcionamiento habitual en todos los ámbitos de la vida social. No solo en el terreno electoral e institucional, sino en el barrio, en la familia, en el trabajo… que la democracia lo impregne todo. Si en el trabajo funcionara la democracia, en las fábricas y en cantidad de sitios no se produciría lo que se está produciendo, ni de la forma en que se está produciendo…

Diego Cañamero

Democracia sin trabajo y sin vivienda es un sarcasmo. Los gobiernos han engañado al pueblo, los gobernantes se han situado fuera de la legitimidad moral y ética, se han descubierto como auténticos esbirros de los bancos. El pueblo tiene todo el derecho a desobedecer porque los mercados, que nadie los eligió, son los que mandan de verdad

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