lunes, 5 de agosto de 2013

Gol al Barça


Hace unos años llegó a Israel una delegación oficial de Euskadi. Querían reunirse con personalidades israelíes y palestinas. Por los designios de la vida Efraim Sneh se ofreció a reunirse con la delegación. Sneh era militar de carrera, llegó a general, luego fue miembro del partido laborista y desempeñó cargos importantes en el partido y en el gobierno, incluido el de ministro.
Sneh indicó el lugar donde tendría lugar la reunión. A la delegación vasca no le iba bien pero tanto insistió Sneh que acabó aceptándolo. La delegación acudió al encuentro en un hotel de Jerusalén este. Por supuesto, los vascos no tenían ni la más remota idea de que las delegaciones de la UE, siguiendo una política de Bruselas, no se reunían, ni se reúnen, con representantes israelíes en el sector ocupado de Jerusalén. Solamente terminado el encuentro la delegación de Euskadi se dio cuenta de que Sneh les había metido un gol.
Sneh es el clásico dirigente de la peculiar “izquierda” israelí, que no pierde ocasión de hablar de la “paz” pero que en el mismo acto “enreda” a la delegación vasca. Poco después Sneh abandonó el partido y fundó su propia formación, extraparlamentaria, que se llama inequívocamente Israel Hasaka, Israel Fuerte, un nombre que nos dice todo de su fundador.
Algo parecido acaba de ocurrirle al Barça, que ayer participó en un acto por la “paz” en Tel Aviv. Por supuesto, el equipo azulgrana estuvo el día anterior con los palestinos, qué menos, pero su intervención en Israel estuvo marcada por la capitalización política que hicieron el primer ministro Binyamin Netanyahu y el presidente Shimon Peres.
No cabe duda de que el Barça ha obrado de buena fe, pero no estoy tan seguro de que hayan hecho lo mismo todos los que lo han organizado. Ciertamente Netanyahu no engaña ni quiere engañar a nadie. El caso de Peres es distinto. Como Efraim Sneh, Peres habla de la “paz” siempre que puede, pero una cosa es lo que dice y otra lo que ha hecho a lo largo de su dilatada carrera.
Por poner solo tres ejemplos, Peres es el padre de la bomba atómica israelí, es el impulsor capital de los primeros asentamientos judíos en los territorios ocupados tras la guerra de 1967, y es el padre de los acuerdos de Oslo de 1993 que luego se revelaron como una trampa que permitió a Israel expandir las colonias en Cisjordania.
Peres encarna como nadie la idiosincrasia israelí de decir una cosa y hacer otra. Así que todo indica que de la misma manera que Sneh le metió un gol a la delegación vasca, Peres se lo ha metido al Barça.
Mientras Messi y compañía visitaban ayer Israel, el gobierno de Netanyahu aprobó un plan extraordinario de beneficios para 90 asentamientos judíos en los territorios ocupados, que son ilegales, y cosas así ocurren a diario.
¿Ha obrado el Barça de buena voluntad participando en un acto por la “paz” en Israel? No cabe ninguna duda. Ahora bien, este tipo de actos legitiman la medidas ilegales que el gobierno israelí aplica a diario sobre los palestinos.

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