jueves, 5 de septiembre de 2013

Una niña autista de apenas 3 años revoluciona el mundo del arte

Iris Halmashaw, ninia autista-ninia pintora
El arte como terapia.
El arte en cualquiera de sus variantes puede ser terapéutico, un medio de expresión y herramienta para canalizar emociones. Este es el caso de Iris Halmashaw (Leicestershire, Reino Unido) una niña de  3 años y  autista cuya pasión por la pintura no sólo ha revolucionado su vida sino también el mundo artístico.

Hace unos meses, sus padres descubrieron de un modo casual el talento oculto de Iris “Mi madre compró un caballete, se cayó la pintura y manchó la hoja. Iris se enfureció y se puso a llorar. Ahí me di cuenta que el problema no era la pintura, sino el hecho de que no podía controlarlo. Así que puse una hoja de papel sobre una mesa en lugar del caballete y de inmediato se puso a pintar. Parecía saber qué hacer intuitivamente” asegura la madre de la pequeña,  Arabella Carter-Johnson, de 32 años.
Gracias a la pintura los rasgos propios del autismo, el déficit en comunicación, aislamiento y angustia han aminorado.
Iris no jugaba con los juguetes ni tan siquiera podía mantener contacto visual “odiaba ir a grupos de bebés, al extremo de  temblar de miedo cuando estaba con otros niños “añade Arabella.
En el año 2011 se  le diagnosticó la enfermedad y desde ese momento los padres estaban sumidos en una odisea aún con la ayuda de especialistas, no obstante sabían que la clave era encontrar algo que entusiasmara a Iris.
Además la niña posee una extraordinaria memoria visual, la capacidad de escanear en su mente la imagen de un espacio e indicar la ubicación de cada objeto.  Cualidades que sin duda potencian el sentido creativo.
Como resultado  la obra de Iris es  abstracta e impresionista, algunos incluso encuentran similitudes con artistas de la talla de Pollock o Monet, este último por su estilo sereno y acuoso “posee una increíble capacidad de concentración, de alrededor de dos horas en cada pieza. Su autismo crea un estilo de pintura que nunca vi en un niño de su edad, cuenta con un gran entendimiento de los colores y  la forma en que éstos interactúan entre sí” manifiestan sus padres.
Arabella, feliz por los progresos de su hija decidió compartir sus creaciones en Facebook. La respuesta ha sido muy positiva, primero una amiga compró una de las obras y más tarde se interesaron otras personas.
Tanto que a final de año se inaugurará una exposición individual en Londres y subastarán algunos trabajos. Recientemente un coleccionista privado ha comprado dos de sus obras originales por 1.500 dólares cada una. Con el dinero recaudado los padres pretenden fomentar el desarrollo de su hija en una terapia que cuesta alrededor de siete mil libras por año.
Cristina Grao Escorihuela
Redacción

Fuente: Daily Mail  
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