sábado, 30 de agosto de 2014

EL PODER CURATIVO DE LOS LIBROS

La biblioterapia tiene su origen en la antigüedad, cuando se la incluía entre los preceptos para llevar una vida saludable.

Un buen ejemplo de ello es que en el antiguo Egipto los faraones escribían en la entrada de sus bibliotecas “Sanatorio del alma”.
Posteriormente, a principios del siglo XIX en América la comunidad de psiquiatría empezó a ver la lectura como una técnica terapéutica.
La lectura aporta multitud de beneficios para el mantenimiento de la salud, más allá del enriquecimiento cultural. De ahí que la Asociación de Educación para la Salud cuente con el proyecto Red de Bibliotecas para Pacientes, que tiene por objetivo ayudar a la recuperación de los pacientes hospitalizados.
Algunas de las regiones del cerebro que se activan cuando leemos coinciden con las de imaginar o observar actividades. Cuando leemos, nuestro cerebro simula lo que pasa en la historia, utilizando los mismos circuitos que usaría si nos estuviera sucediendo a nosotros, es decir, si fuéramos los protagonistas. A nivel neurológico, los lectores, ya formamos parte de la acción.
Por otro lado están los libros de autoayuda, que arrasan en las librerías. Desde hace algunos años es notoria la proliferación de estos tipos de libros de superación personal o crecimiento psico-espiritual, donde la lectura pasa a tener una función curativa.
Según palabras del psiquiatra D. Enrique Rojas: “Creo que siempre son interesantes”.” Son libros relativamente claros, que tratan de facilitar la comunicación en una esfera concreta”.
Una investigación llevada a cabo por el Servicio Nacional de Salud de Reino Unido (NHS), apunta que los pacientes que leyeron ciertos libros de autoayuda, (guiados por sus médicos), tuvieron niveles de depresión más bajos, un año más tarde, en comparación con aquellos que siguieron exclusivamente tratamientos convencionales.
Por otra parte, psiquiatras como psicólogos, confían en la escritura como terapia, ya que aseguran que quienes escriben un diario tienden a ser menos propensos a la ansiedad o a la depresión. Escribir ayuda a entenderse, en definitiva, aclara las ideas. Ya lo dijo el escritor Haruki Murakami, (Tokio Blues) “Soy de ese tipo de personas que no acaba de comprender las cosas hasta que las pone por escrito.”
La escritura mejora los procesos mentales, despierta los sentimientos y por último también impulsa la actividad creativa. Es un recurso que todos poseemos y que tiene una alta capacidad terapéutica ya que permite unificar la parte racional, verbal, cognitiva con la parte emocional.
Al escribir estructuramos los pensamientos, al mismo tiempo que tomamos distancia de aquello que nos abruma y que no vemos con claridad. Por eso nos ayuda a equilibrar la parte emocional y la parte racional, proporcionándonos un bienestar que es inmediato.
Noelia Ares López
Redacción

Leer más: 

No hay comentarios:

Publicar un comentario