jueves, 9 de octubre de 2014

Adonis: poesía frente a religión

El poeta sirio Adonis, con más de una veintena de libros de poesía a sus espaldas, lanza ahora Zócalo, un libro sobre México, y reedita Epitafio para Nueva York.
El nombre civil de este poeta y ensayista es Alí Áhmed Said Ésber, nacido en Al Qassabin (una aldea al norte de Siria) en 1930. Adonis es considerado por muchos el gran poeta árabe vivo. Lo cierto es que él es un pionero en la moderna poesía árabe, un rebelde que se rige por sus propios ideales y no tiene miedo a expresarlos.
Para Adonis, la poesía representa lo contrario a la religión: la una es pluralidad y la otra unidad. Por ello ha criticado a lo largo de su vida la confesión sin cultura.
Residente en La Defénse, el barrio financiero de París, Adonis acaba de reeditar en España en versión de Federico Arbár Epitafio para Nueva York, publicado originariamente en 1971 y traducido a una docena de lenguas. Se trata de un excepcional poema que homenajea a Federico García Lorca y a Walt Whitman y que nos remite a la crueldad de la gran manzana, a su falta de solidaridad y al capitalismo deshumanizado de la urbe por excelencia del siglo XX.
Zócalo es su última obra, un libro de poesías en prosa traducido al español por Clara Janés y que verá la luz el próximo 6 de octubre. Este libro nació la primavera del 2012 en México y nos remite a través de sus múltiples referencias a dioses y a sacrificios a otra primavera: la árabe. Conocida también como la revolución democrática árabe, se inició en Túnez a finales del 2010 con unas revueltas sin precedentes en el mundo árabe.
Pero según Adonis, los opositores pretendían cambiar el régimen islámico manteniendo intactos los valores y la mentalidad, y por ello afirma que la primavera árabe no era una revolución, pues “una revolución debe tener un discurso, y no lo había: los opositores jamás hablaron de laicidad, de liberación de la mujer, de cambiar la ley coránica”.
El poeta sirio señala la necesidad de que los árabes realicen su propia revolución interior repensando la religión islámica a la luz de la modernidad: Es necesario separar la religión de la cultura, de la sociedad y de la política, pues es el único camino que posibilita que la religión sea una creencia individual.
Tal y como él dice “Yo no tengo nada contra la religión como fe individual, pero estoy contra una religión institucionalizada e impuesta a toda una sociedad”. Afirma que se ha producido una regresión cultural vergonzosa en pro de resucitar viejas nociones religiosas, destruyendo países enteros como Libia, Siria o Irak: “El islam actual es una religión sin cultura. No hay más que ritos y leyes. No hay un sólo pensador. Y cuando surge alguno, se le rechaza”.
Adonis es partidario acérrimo de la laicidad: “Soy arreligioso: la religión es una ideología y toda ideología es falsa”. Ha expresado su incredulidad hacia el “islam moderado”, lo que considera una mera expresión política. Afirma que el islam se rige por los mismos patrones que el resto de religiones monoteístas donde al hombre sólo le cabe obedecer los dictámenes del profeta, poseedor de la verdad absoluta.
En el monoteísmo no hay lugar para el otro ni se le reconoce como parte de la búsqueda de la verdad. La base del problema no es el islam, sino la visión monoteísta del mundo, y separar la religión del Estado es el único camino para conseguir una democracia en tanto que reconocimiento del “otro”.
En el lado opuesto a la religión tenemos a la poesía, que es pluralidad y unidad de los contrarios. Según Adonis “la gran poesía siempre es laica. Es lo opuesto a la religión incluso en términos históricos: en nuestra historia de musulmanes no ha habido ni un solo gran poeta que fuera creyente. Nunca”.
Defiende la importancia del individuo por encima del pueblo y de las identidades generadas por ideas políticas y tradiciones. Cree en el individuo por él mismo, por su proyección propia hacia el futuro. Obviamente al individuo nunca se le entiende solo y despojado de todo vínculo social, pero Adonis ve la identidad como “una creación perpetua, una apertura, no una adquisición”. La identidad no se hereda, cada uno de nosotros la creamos al crear nuestra obra.
Adonis no tiene miedo a expresar lo que piensa, aunque afirma que un día lo tuvo, y por ello abandonó Siria en 1956 tras pasar un año en prisión por criticar al islam. Convertido en un modernizador de la poesía árabe y candidato al Premio Nobel, mientras tanto él sólo piensa en cómo poetizar el mundo: “Los tres pilares del universo son el amor, la amistad y la poesía. El resto es comercio”.
Erika Galípolo
Redacción

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