sábado, 4 de octubre de 2014

IN MEMORIAM. ABELARDO DA HORA

Escultor, dibujante, grabador y ceramista, Abelardo da Hora nació en 1924, en la Usina Tiuma, en São Lourenço da Mata, Pernambuco.


Hizo el curso de Artes Decorativas en el Colegio Industrial Prof. Agamenon Magalhães, Curso Libre de Escultura en la Escuela de Bellas Artes de Pernambuco y Curso de Licenciatura en Derecho en la Facultad de Derecho de Olinda.
En 1942, al frente del Directorio Académico de Bellas Artes, comandaba un grupo de alumnos que pintaba y dibujaba paisajes en las campos del barrio da Várzea, cuando su trabajo llamó la atención del industrial Ricardo Brennand que le contrató. Trabajó para el industrial de 1943 hasta 1945, realizando varios trabajos en cerámica, jarros florales y platos con motivos regionales en relieve y en terracota.

En esa época, Francisco Brennand, hijo de Ricardo Brennand, viéndolo trabajar se interesó en hacer las primeras tentativas de pintar cerámica y dibujar.

En 1945, fue hacia Rio de Janeiro donde trabajó en un estudio improvisado en el garaje de la casa de Abelardo Rodrigues.

En 1946, vuelve a Recife y pasa todo el año 1947 preparando su primera exposición de esculturas, que fue realizada en abril de 1948, en la Asociación de los Empleados del Comercio de Pernambuco, bajo el patrocinio del Departamento de Documentación y Cultura del Ayuntamiento Municipal de Recife. La exposición tuvo gran repercusión por el contenido y forma, pero también porque fue la primera exposición de esculturas realizada en Recife.

Ganó el Primer Premio de Escultura en los III y IV Salones de Arte Moderno, en 1940 y 1950, respectivamente.


Idealizó y creó con Hélio Feijó y otros, la Sociedad de Arte Moderno de Recife (SAMR) y, en 1952, fundó el Estudio Colectivo de la SAMR, en la Rua da Soledade, n.57 del cual fue profesor y director.


Elaboró, entre 1955 y 1956, a pedido del Ayuntamiento de Recife, esculturas de tipos populares inspirados en la cerámica popular que están en plazas de la ciudad: Os cantadores (Los cantadores) y el Vendedor de caldo de cana (Vendedor de caldo de caña), en el Parque 13 de Mayo, O sertanejo, en la Plaza Euclides da Cunha, en frente al Club Internacional y O Vendedor de pirulitos (El Vendedor de pirulís), en el huerto forestal de Dois Irmãos.
Fue elegido delegado de Pernambuco en la Sección Brasileña de la Asociación Internacional de Artes Plásticas, de la Unesco, en 1956.

Durante los años 1957 y 1958 expuso en varios países de Europa, en Mongolia, en Argentina, en Israel, en la antigua Unión Soviética, en China y en los Estados Unidos.

Lanzó, en 1962, el álbum de dibujos Meninos de Recife y en 1967, la colección de dibujos Danças brasileiras de carnaval (Danzas brasileñas de carnaval), en la Galería Mirante das Artes, en São Paulo.

Fue también uno de los idealizadores del Movimiento de Cultura Popular (MCP), en la gestión del entonces alcalde de Recife, Miguel Arraes. Como uno de los directores del MCP construyó y dirigió la Galería de Arte, en los márgenes del Capibaribe, el Centro de Artes Plásticas y Artesanía y las Plazas de Cultura, en Recife.


Su obra es muy extensa y muchas de ellas pueden ser vistas en varios lugares públicos y edificios de Recife como, Joaquim Nabuco y la Abolição da Escravatura (Abolición de La esclavitud), panel de azulejo en el Ed. Joaquim Nabuco, en la Plaza Joaquim Nabuco; Monumento à Restauração Pernambucana (Monumento a la Restauración Pernambucana), en la Plaza Sérgio Loreto; O Pescador (El Pescador), en el Banco Itaú de Parnamirim; Monumento à Convenção de Beberibe (Monumento a la Convención de Beberibe), en la Praza da Convenção; Monumento à juventude (Monumento a la juventud) en la Universidad Católica de Pernambuco; Mulher deitada (Mujer tumbada), en el parque de esculturas del Shopping Center Recife; Mulher sereia (Mujer sirena), en el Mar Hotel, además de varias otras colocadas en diversos edificios residenciales.


Sobre su obra dice Abelardo da Hora:

Hago mi arte respondiendo a una necesidad vital. Como quien ama o sufre, se alegra o se enfada, aprueba o denuncia y censura. Fruto de las cosas que la vida enseña...

La marca más fuerte de mi trabajo ha sido no obstante el sufrimiento y la solidaridad. La tónica es el amor: el amor por la vida, que se manifiesta también por la repulsa violenta contra el hambre y la miseria, contra todos los tipos de brutalidad, contra la opresión y la explotación.

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