miércoles, 1 de octubre de 2014

SONETO AL DESENGAÑO



Se turbaron los rostros que anhelaba
y como una paleta sin colores,
de mi ya sólo emanaron temores
que mis pensamientos amenazaban.

Ayer me entregaste tus labios rojos
aunque fue sólo mentira flagrante,
rendido mi corazón palpitante 
ante ti yo me arrodillo de hinojos.

Sanaré mi herida con aguardiente,
así nunca más veré tu sonrisa
ni saldaré nuestra deuda pendiente.

Ya me serviría sólo una daga,
y poder terminar con mi desazón
tras aprender que la vida se paga.

Soneto: (c) Iñaki Hernán
Escultura: Francesco Queirolo (El Desengaño)

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