sábado, 7 de marzo de 2015

EXPOSICIÓN COLORES: VERDE

VERDE 
RECITAL DE PRIMAVERA EN IMÁGENES
























ACTIVIDADES


  • 13.00 HORAS - INAUGURACIÓN A CARGO DE LOS RESPONSABLES DEL COLECTIVO DE ARTISTAS ARTTEFACTO.
  • 13.30 HORAS: PRESENTACIÓN DEL LIBRO DE ESTHER BARGACH "CUENTOS DE ÁRBOLES"

  • 14.00 HORAS: ÁGAPE ORGANIZADO POR LA COCINA GANESHA


  • 20.00 HORAS: COMENZARÁ EL RECITAL DE POESÍA DE PRIMAVERA



“Cuando los colores dejen de estallar, el ojo irá a ver a la oreja”. Si ya en la época de André Breton y Paul Elouard, esta afirmación podía parecer “surrealista”, hoy casi nadie alberga dudas sobre la cuestión de la importancia del color en el Arte.



Y no es que pensemos que sin color no hay nada, o que ciertas experiencias místicas no sólo puedan vivirse en blanco y negro. Se trata más bien de ver el mundo a través del color que cada situación requiere, que cada objeto posee, que cada ojo contempla por su cuenta, dejándose llevar por lo que la intuición aconseja a la razón en cada momento concreto. Entendiendo además que la riqueza cromática de la obra artística ha de atraer con fuerza al espectador y esconder al mismo tiempo su contenido profundo.


El gusto (y la atracción) por el color se manifiesta en el arte, y en la vida cotidiana de múltiples maneras. Desde los rojos, ocres y negros de las cuevas del Paleolítico superior hasta las encrespadas crestas multicolores de los punkis londinenses del siglo pasado. En todas las culturas, y en todos los tiempos, el color ha estado presente en el devenir de los pueblos.

El mundo del arte ha sido siempre sensible al color. Fauvistas, naifs, simbolistas, cubistas, expresionistas, hiperrealistas o quienes se sumergieron en la abstracción a partir de los desastres que provocaron las dos guerras mundiales del siglo XX, dan buena muestra de ello. Maurice Denis, en sus “Théories” , y citando a Cézanne, llega a decir: “La naturaleza, he querido copiarla y no lo he conseguido. Pero me sentí orgulloso cuando descubrí que el sol, por ejemplo, no podía reproducirse, sino que había que representarlo por otra cosa….. por el color”

Cuando Kandinsky contempló en Moscú el “Montón de heno” del pintor impresionista Claude Monet llegó a la conclusión de que el cuadro no tenía objeto. Esta experiencia que después le marcaría toda su vida le hizo comprender con toda claridad que “la fuerza insospechada de los colores iba más allá de todos sus sueños”. Unos años más tarde, en “De lo espiritual en el arte” escribiría: “será siempre imposible crear un cuadro sin color, o sin dibujo”. Así nos lo parece, y es por lo que nos hemos reunido aquí con el fin de aportar nuestras diferentes experiencias a través de nuestras obras, que sólo tienen en común un determinado “color”.

Y si es verdad que la forma, en sentido estricto no es más que la delimitación de una superficie por otra, el color resulta a todas luces necesario para la delimitación de esos espacios.

Hoy, y a pesar de las indiscutibles novedades que han revolucionado, desde las nuevas tecnologías, el mundo del arte, todavía seguimos utilizando la línea, el claroscuro, el color, a la manera de Klee, Kandinsky, Mondrian, Picasso, Miró, Pollock, Bacon, Barceló o Antonio López. Y deberíamos ser capaces de reconocer que, incluso en el momento actual, inmersos en la espiral terrorífica que nos impone la sociedad de consumo, y como dice Conrado Maltese aún perdura y sobrevive la “fe humanista” que espera del homo faber, del hombre “artesano”, la recuperación ética de la humanidad.

La salvación no está en la razón que forma proyectos (aunque sin ellos nada tenga sentido) sino en la capacidad de vivir con lucidez la casualidad de los acontecimientos. “Todo radica en encontrar el propio ritmo y no perderlo ocurra lo que ocurra”, en palabras de Argan.

Así pues, dejándonos llevar por la “tiranía” del color, hemos planteado una asociación casual entre las estaciones que nos marca el calendario meteorológico (que bien podría ser metereo-ilógico) y los colores. Y hemos asociado el invierno al blanco, el verano al amarillo y el otoño al rojo. En esta ocasión os presentamos el verde, relacionado con la primavera.


Hemos conseguido llevar a cabo cuatro exposiciones en un año, coincidiendo con cada una de esas “estaciones” y con el único nexo en común del color predeterminado. Las diferentes técnicas que han utilizado los componentes de Artefacto y todos los artistas invitados han sido una buena muestra de cómo un color puede sugerir distintas sensaciones a partir de las experiencias de cada uno de ellos.

Que les guste. Salud y belleza.



VERDE





El verde tiene una fuerte afinidad con la naturaleza y nos conecta con ella, nos hace empatizar con los demás encontrando de una forma natural las palabras justas.


Es el color que buscamos instintivamente cuando estamos deprimidos o acabamos de vivir un trauma. El verde nos crea un sentimiento de confort y relajación, de calma y paz interior, que nos hace sentir equilibrados interiormente.

Meditar con el color verde, es como tomarse un calmante, para las emociones. El verde oscuro representa el principio de la muerte y es indescriptible. es la negación de la vida y la alegría.


El verde lima o el verde oliva, pueden tener un efecto perjudicial, tanto físicamente como emocionalmente.

Cuando se juntan el verde y el amarillo, pueden despertar sentimientos de envidia, resentimiento y posesión.

El color verde está asociado a los signos Tauro, Libra, Virgo, Capricornio (verde oscuro) Acuario y Piscis (verde mar).

Las palabras claves del color verde son: naturaleza, armonía, crecimiento, exuberancia, fertilidad, frescura, estabilidad, resistencia. Verde oscuro: dinero.

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