martes, 7 de julio de 2015

PROYECTO ABIERTO: EXPOSICIÓN DE CERÁMICA HISTÓRICA

Como su título indica, vamos a mostrar una serie de piezas que nos permita dar una visión global de características puntuales sobre la cerámica a través de los tiempos.



CERÁMICA PREHISTÓRICA


Las primeras noticias que se tienen de la aparición de la cerámica es durante el periodo neolítico, alrededor del año 6.400 antes de nuestra era. Es una cerámica muy rudimentaria hecha a mano que imita la cestería.

Durante la edad de los metales aparecen los cuencos y ollas ovoides y campaniformes. Su decoración consistía en las huellas de los dedos durante su confección.

La temática de su decoración era muy simple: elementos geométricos vegetales, formas de aves, componiendo un friso o cenefa. 

El "lenguaje" queda plasmado en la cocción sin oxígeno, que permite la metamorfosis de la tierra roja en negra y nos lleva a los orígenes de la raza humana, cuando la naturaleza tenía un discurso salvaje, incierto y poético.

VASO CALCOLÍTICO DE "LOS MILLARES"
Reproducción del Vaso de Los Millares. La cerámica de Los Millares está realizada a mano y decorada con incisiones de bandas en zig-sag y soles. Este elemento recuerda a los Ídolos que se han encontrado en los distintos monumentos megalíticos del Sudoeste peninsular. Esta cerámica ha aparecido en los Tholoi, junto a los cadáveres, por lo que hay que suponer que formaban parte del ajuar funerario.



Las representaciones del disco solar parecen hacer referencia a algún tipo de creencia en los elementos de la naturaleza, entre ellos el propio Sol.

CERÁMICA CARDIAL
Las piezas decoradas como reproducciones de cerámica Cardial tienen un aire natural, que parte de la misma tierra que utilizamos en su elaboración, del modelado a mano hasta los límites de las formas globulares y que quedan refrendados el el fuego reductor de Prometeo, horno mediante.


Este tipo de decoración, que en la actualidad se realiza con la concha de un berberecho, evoca los misterios seres vivos de origen prehistórico, como si de marcas de fósiles se tratara.


Las piezas cardiales tienen una misteriosa fuerza interior, una expansión a duras penas contenida por la forma globular: es la historia son escritura que se abre paso con fuerza.

VASO CARENADO ARGÁRICO
La cultura argárica es una manifestación y expresión de los poblados del sudeste de la península ibérica en la Edad del Bronce, que formaron una de las sociedades de mayor relevancia en la Europa del III y II milenios a. C. y de las mejor estudiadas gracias al excelente estado de conservación de los restos arqueológicos. 


La cerámica se fabricaba manualmente, era de buena calidad y con tipologías estandarizadas, entre las que destacan las copas, vasos, cuencos y ollas muchas de ellas carenadas como la de la fotografía. Las herramientas se elaboraban en piedra tallada o pulimentada, en hueso o de aleaciones metálicas como el cobre arsenical o el bronce.

URNA FUNERARIA DE LA "LOMA DEL LOMO"

En el yacimiento de la Loma del Lomo en Cogolludo (Guadalajara), se encontraron vasijas funerarias con una decoración parecida a la decoración con cuerdas, salvo que está se aplica con presión sobre un rollo de arcilla, dando un resultado similar al de una verdadera cuerda. estas piezas están datadas en la Edad del Bronce.


CERÁMICA CAMPANIFORME
El trabajo en estas piezas se basa en las técnicas de modelado del barro en la prehistoria y en los tipos decorativos más conocidos. El protagonista fue el cuenco campaniforme hallado en 1988 en las Tetas de Viana por Jesús Valiente Malla y Vicente Martínez Sastre, de cuyos dibujos interpretativos se partió para hacer algunas decoraciones. Además se realiza la elaboración de un vaso campaniforme y una pieza en forma de lenteja de origen campaniforme italiano.


VASO CAMPANIFORME
Bajo este nombre se engloban una serie de culturas calcolíticas que, a partir aproximadamente del 2200 a. C., tuvieron como rasgo común el uso de unos vasos cerámicos en forma de campana invertida, que se consideraron su fósil-guía más representativo. La característica más relevante de este fenómeno cultural es que se extendió prácticamente por toda Europa, desde el Atlántico hasta los Cárpatos, adquiriendo un cierto aire de universalidad que llamó la atención de los investigadores desde finales del pasado siglo. Estuvo unido en todas las regiones europeas a la introducción definitiva del trabajo del cobre, excepto en el Sureste español y en los Balcanes, donde representó ya un Calcolítico Pleno al ser lugares donde se había producido una adopción precoz de la metalurgia; la aparición del Vaso Campaniforme puede considerarse, según Delibes, la culminación de la secuencia neolítica en Europa Occidental.




La cronología del Vaso Campaniforme puede establecerse con cierta precisión puesto que son abundantes las dataciones radiocarbónicas que permiten marcar los límites del proceso entre los años 2200-1700 a. C., es decir, dentro del período que venimos denominando Calcolítico. 


Se han podido establecer diferencias cronológicas entre unos grupos y otros, siendo los más antiguos el grupo Cordado, típico de los Países Bajos y norte de Francia y denominado así porque la decoración está realizada a base de impresiones de cuerdas; el grupo Marítimo, localizado en el occidente de la Península Ibérica; y el grupo Oriental, todos ellos contemporáneos; los restantes grupos denominados Derivados o Incisos harían su aparición después del año 2000 a. C. Los grupos peninsulares, excepto los de la fachada atlántica, estarían incluidos en estos últimos y podrían agruparse en varios conjuntos, dependiendo de su lugar de ubicación: Palmela en el sur de Portugal, Ciempozuelos en la Meseta, Carmona en el valle del Guadalquivir y Salamó en Cataluña.


CAZUELA CAMPANIFORME
Las cazuelas campaniformes forman parte, junto a vasos y cuencos, del conocido trío cerámico ceremonial de estilo Ciempozuelos que es característico de la fase plena del Calcolítico campaniforme peninsular, y con el que se desarrollaron complejos rituales de comensalidad. Son recipientes bajos y de boca abierta, con una fuerte inflexión en la parte media de la panza y un perfil sinuoso muy marcado. Sus capacidades y tamaños son variados, pero la gran mayoría de recipientes de este tipo se sitúan entre los 20-30 cm. De diámetro y los 7,5-11,5 cm. de altura.



Dadas sus características formales son vasijas ideales para la presentación de alimentos sólidos, como carne o gachas de cereal, en contraste con los vasos campaniformes, más apropiados para el manejo de líquidos, y en concreto cerveza a juzgar por los análisis de contenidos. Los cuencos son los recipientes de menos tamaño del trío, y se utilizaron como medida distribuidora del contenido de ambos, y especialmente de la cazuela, pues, no en vano, es frecuente hallarlos depositados en el interior de ellas en los tríos cerámicos dispuestos como ajuares funerarios de muchas sepulturas de esta etapa.

En algunas ocasiones, estas piezas se recuperan en pequeños túmulos no funerarios, que parecen señalar un lugar especial donde se desarrollaron ceremonias de gran importancia social y ritual, en las que se depositan cerámicas y otros objetos de gran valor, como adornos de oro. Muchas veces las cazuelas se descubren prácticamente completas, aunque rotas en pedazos por los daños ocasionados por roturaciones recientes. 


Las piezas que presentamos exhiben una profusa y cuidada decoración impresa, característica del estilo Ciempozuelos meseteño, que no sólo ocupa sendas franjas en el cuello y la panza, separadas por un espacio liso preceptivo, sino que se prolonga por el amplio fondo de la pieza en un complejo y abigarrado esquema ornamental de franjas angulares rellenas de motivos decorativos, así como una pequeña greca en torno al umbo que ocupa el centro geométrico del fondo. La presencia frecuente de ornamentación en los fondos de las cerámicas campaniformes sugiere que esta zona de los recipientes, normalmente oculta en el uso puramente funcional de los mismos, era exhibida o mostrada para poder contemplar tan elaborados diseños, quizás alzándolas ante los asistentes en contextos ceremoniales. La decoración interna, cuando la tiene, se suele disponer junto al borde y tras un espacio liso en la misma línea de inflexión del cuello.


Toda esa compleja ornamentación se ha ejecutado con singular maestría por el autor, lo que nos indica que se trata de una cerámica muy especial, un producto destacado de la alfarería campaniforme, de uso ceremonial, y quizás elaborada ex profeso para esa finalidad ritual conmemorativa que tenían, tanto los yacimientos funerarios como los túmulos donde se recuperaron.

CERÁMICA DE LA EDAD DEL HIERRO

CERÁMICA IBÉRICA Y CELTIBÉRICA
La mejora en la preparación de las pastas, la introducción paulatina del torno y el horno cerámica de doble cámara, supone el cambio de una realización cerámica a mano, mayoritariamente elaborada en espacios domésticos, a una producción artesanal altamente cualificada, capaz de crear un alto número de vasijas que se distribuyen de acuerdo a reglas de comercio.


En el espacio celtibérico no existe una producción unitaria de producción, pues cara área cultural estableció sus preferencias decorativas y formales aunque compartieran la tecnología común adquirida a través de las relaciones con los pueblos ibéricos del Levante, de donde importaron muchas de las piezas que se examinan ahora en sus necrópolis. 

En el siglo III a.c. se produce una estandarización de la producción cerámica en su repertorio formal. Las formas de cocinar, trasvasar alimentos, servirlos y consumirlos han cambiado; vasijas de tamaño grande y medio, embudos, botellas, jarras, platos, cuencos, escudillas, ralladores, tazas, etc... constituyen las nuevas vajillas y con ella, otra forma de comer.


En el siglo II a.c. se documenta un aumento indeterminado en el número de alfares. La geometría acusada, la aparición de dibujos y pinturas con motivos zoomorfos, humanos escénicos o narrativos en piezas singulares, sin duda realizadas siguiendo un encargo expreso.

Es posible que en estos talleres se agruparan distintas espacialidades: torneado, pintura, modelado y añadido de decoraciones plásticas y cocción. Se utilizan arcillas existentes en el entorno, sin adicción de desengrasantes, decantando las pastas en balsetas antes de su modelado. La cocción alcanza los 800 y 900ºC. la pintura es rojo vinoso, con matices naranjas al marrón y se aplica tanto al interior como al exterior de la pieza si bien, casi siempre, se dedica todo el esfuerzo al exterior. Para la creación de círculos concentricos, se emplea compases y se realizan líneas rectas u ondulantes.

CERÁMICA ROMANA

LUCERNAS ROMANAS
Las lucernas o antiguas lámparas romanas eran pequeños utensilios, normalmente hechos de terracota, usados por los antiguos romanos y posteriormente por los visigodos para tener luz artificial. Eran alimentadas con aceite de oliva y tenían desde una a una docena de mecha. Algunas tenían asas, por lo que podían ser llevadas de una habitación a otra, y también podían ser llevadas por actores en las obras o por los participantes en actividades rituales.


Las lucernas contenían formas de escenas eróticas, gladiadores, motivos mitológicos o patrones florales. Estas lámparas se hicieron muy populares, ya que se podían coleccionar y eran relativamente baratas. Estas lucernas fueron fabricadas en masa en grandes cantidades, usando moldes en vez de técnicas artesanales. Como resultado de esta manufactura rápida y barata, varios miles de ejemplos pueden admirarse en museos de todo el mundo.


Al depósito de combustible se le denomina Infundibulum. Discus a la cubierta del mismo, que solía tener forma cóncava para permitir un mejor llenado del aceite y estaba generalmente decorado. Rostrum era la extensión del Infundibulum hacia adelante para colocar la mecha o Ellychnium. Al otro lado se encontraba el asa para su transporte o Ansa.

En el curso de cerámica de Luis Larriba, nos acercamos a la creación de estas pequeñas piezas, muy decoradas, pero de fácil creación.

Utilizando moldes previamente elaborados, las distintas partes de la lucerna se montan con cuidado y se retocan hasta que quedan en "dureza de cuero". En este momento se bruñen para sacar todo el brillo de la arcilla y se prepara para darle una cubierta de "tierra sigilata". Ahora la pieza está lista para el horno.


CERÁMICA GÓTICO - MUDÉJAR
La cerámica verde y manganeso (verde-manganeso), verde morada o loza de Elvira, agrupa diversas piezas alfareras cuya principal característica es el contraste entre el negro-morado de manganeso y el verde de cobre con la pasta blanca de base o engalba. Se desarrolla en Al-Ándalus durante el emirato independiente y sobre todo en el califato (siglo X). La ciudad palatina de Medina Azahara, en Córdoba, se considera su principal foco.


Simbolismo del color en el mundo islámico
La cerámica verde y manganeso juega con tres colores que en la cultura islámica son encarnaciones cromáticas de un simbolismo político-religioso:

Blanco.- Claridad, lealtad, poder.
Negro.- Austeridad, poder, dignidad.
Verde.- Felicidad (color del pueblo árabe).

Trasladado a la dinastía Omeya, ese juego cromático sintetizará su plenitud político-cultural:

Blanco.- Color de la dinastía Omeya.
Verde.- Color del profeta Mahoma.
Negro.- Recurso técnico sin significación.

Orígenes y expansión
Documentada por primera vez en el siglo IX, con ejemplos de los yacimientos de Samarra, Susa y Siraf, la técnica verde y manganeso se expandió con rapidez. 

El verde y manganeso, cerámica asociada al lujo palatino, entra en la Península Ibérica en el siglo X (hacia 900) imponiéndose en la decoración de las vajillas de Madīnat Al-Zahrā e Ilbira (Sevilla). Los primeros alfares con vestigios arqueológicos se sitúan en Priego de Córdoba, Murcia, Valencia, Zaragoza y Balaguer.

En el Califato cordobés, la cerámica verdimorada está documentada desde la segunda mitad del siglo X, hasta el final del XI. Fue sustituida por la técnica de la cuerda seca, el esgrafiado (que en los alfares murcianos se resuelve con un simple contraste de blanco y negro) y la austeridad almorávide y almohade reflejada en el verde monocromo de focos como el de Denia.

Decadencia económica del Califato
La recesión decorativa supuestamente atribuida a la influencia de la pureza coránica corrió pareja a la degradación de la economía andalusí a partir del siglo XI. En el campo cerámico, las técnicas del "verde y manganeso" y la "cuerda seca" fueron sustituidas por el verdugón o cuerda seca parcial. Algunos autores apuntan la teoría de que la tradición verde y mangneso perviviese en el bajo Aragón, explicándose así su prensencia posterior en Teruel y Paterna, ya en la época tardomedieval.

La rama andalusí y la gótico-mudéjar
La técnica del verde y manganeso del foco troncal andalusí sigue un proceso de elaboración en tres tiempos:

Baño de engobe blanquecino.
Decoración con óxidos de cobre y manganeso.
Esmalte plúmbeo final.

Por su parte, la técnica tardomedieval o gótico-mudéjar, se limita a dos únicos pasos:

Base de esmalte o baño estannífero.
Decoración con óxidos de cobre y manganeso.

Verde y manganeso en Paterna
La técnica del verde y manganeso en el foco cerámico de Paterna tiene personalidad propia. La decoración a partir de una ideología feudal en esencia, monta su iconografía en torno a temas caballerescos, bestiarios medievales y el recurso mágico del "árbol de la vida".


CERÁMICA FEMENINA BEREBER
El Rif, que es el territorio montañoso del norte de Marruecos mantiene en las aldeas de sus cabilas, una ancestral costumbre alfarera, que se remonta según recientes descubrimientos arqueológicos, hasta 9.000 años a. c. Los rifeños han sido históricamente un pueblo muy independiente, que ha cuidado celosamente de su cultura y sus tradiciones, siendo sus mujeres las encargadas de ello.


Desde la extracción del barro, hasta el uso de las piezas, la cerámica es una realidad femenina en el Rif. Las mujeres lo hacen todo con el barro, reparan las casas construidas de adobe, fabrican enseres domésticos, y transmiten su historia, su lengua, su forma de ver el mundo y su cultura a través de ellos.

Son las encargadas de conservar la identidad de la tribu y la identificación de los objetos, para ello los marcan, y la decoración de la alfarería, no es algo casual ni expresión artística, ni creatividad. La decoración es un lenguaje cifrado de símbolos, imágenes y mensajes; que a modo de modernos pictogramas, pasan de generación en generación, identificando a los miembros de la cabila y sus pertenencias. Esta simbología la encontramos en la alfarería, en los abalorios, las telas y los mismos tatuajes de las mujeres rifeñas.

La cerámica berebere que ahora podemos admirar, también nos sitúa en nuestro propio ambiente, ya que hay que recordar que en algunas poblaciones manchegas, las mujeres son las que realizan las piezas. Bien es cierto que aquí utilizan el torno bajo, no como las rifeñas que hacen todo el trabajo a mano. La relación cultural de ambos territorios es bien cercana, en buena parte, influenciados por los moriscos españoles expulsados por los Reyes Católicos al final del siglo XV.


Tradicionalmente cada mujer rifeña entre los muchos trabajos que tenía que realizar en su quehacer diario, de niña cuidar de los hermanos pequeños, recoger hierba para el ganado, ayudar en casa, y de mayor las tareas del campo, la siega, el mantenimiento y los trabajos de la casa, cocinar etc. estaba el de trabajar el barro. Cada mujer hacía su propio horno de barro para cocer el pan y modelaba su propio anafe para cocinar, y las mas dotadas se atrevían con vasijas mas especializadas y complejas, cántaros, tinajas, orzas etc., pero no como un trabajo especializado exclusivo, sino como una parte más de su quehacer diario.

Trabajaban en esta actividad cuando podían y el tiempo meteorológico lo permitía, las piezas que hacían eran generalmente para el uso de la casa y cuando hacían alguna pieza de más eran cambiadas por trueque con las vecinas y solamente cuando había un exceso, eran bajadas al zoco de la tribu para su venta.

En el mundo bereber, la mujer es la depositaria de una cultura muy antigua, anterior al Islam, que otorga a los elementos naturales (sol, tierra, luna, agua, animales…) un poder determinante sobre la fertilidad de la tierra, la fecundidad de las mujeres y la protección del hogar. Guardianas del hogar, de su lengua y de sus ritos, ella ha transmitido el patrimonio cultural desde las generaciones pasadas a las actuales


CERÁMICA POPULAR CASTELLANA 
La cerámica de Guadalajara se ha visto muy influenciada por las de las provincias limítrofes, y su producción se ha reducido a los mercados locales. La Guerra Civil y la posterior represión durante la dictadura destruyeron sus numerosos centros: Almonacid de Zorita, Anguita, Brihuega, Cifuentes, Ciruelos, Cogolludo, Fuentelencina, Guadalajara, Humanes, Hiendelaencina, Jadraque, Loranca de Tajuña, Lupiana, Málaga del Fresno, Mazarate, Milmarcos, Molina de Aragón, Peñalver, Sigüenza, Tamajón, Torija, Tobillos, Usanos, Valdepeñas de la Sierra, Zarzuela de Jadraque y Zorita de los Canes.


Esta alfarería se caracterizaba por su primitivismo y carácter funcional asociado a las tareas agrícolas y cotidianas. Se considera que el alfar más antiguo de la provincia se encontraba en Zarzuela de Jadraque, lugar anteriormente conocido como “Zarzuela de las Ollas”, siendo característico un torno muy bajo que obligaba al alfarero a trabajar de pie inclinado. En 1964 quedaban dos alfares, el de Pedro y el de Francisco. Las piezas que hacían eran botijos de agua, cuencos y cantaricas.

En Sigüenza, en el siglo XIX, había trece alfares de basto. Tradicionalmente, la producción se centraba en cántaros y cantarillas para agua, escribiendo en algunas piezas de forma incisa el nombre del dueño. También había una producción destinada a la vida pastoril con piezas para ordeño y botijas, así como ollas para la conservación de alimentos. En el siglo XIX abrió aquí sus puertas la famosa fábrica de loza El Acierto, que producía piezas blanquecinas con alguna cenefa de color. Cogolludo contaba con varios alfares tradicionales, el último de los cuales desapareció en los años 50 del siglo XX. El alfarero más conocido era Emilio Cruzado. 

La producción consistía en cántaros, botijos, pucheros, ollas y macetas, consistiendo la decoración en motivos geométricos incisos. En Cifuentes se fabricaron tinajas y tinillos, con profusas decoraciones incisas a base de ondas y motivos vegetales a peine, cordones excisos con digitaciones, sellos, firmas y dedicatorias del tinajero, destinados a las cuevas-bodegas y hogares. En la ciudad de Guadalajara existieron en la alta Edad Media alfares de vajilla vidriada y estañífera con decoraciones geométricas, vegetales y animales, que recientes excavaciones han puesto al descubierto, tal como pueden verse en las vitrinas del Museo Provincial. En relación con la loza estañífera en Pelegrina está documentada una fábrica en el siglo XVIII y XIX que producía vajilla decorada y azulejos.

Actualmente, la cerámica de Guadalajara está en proceso de recuperación. La alfarería tradicional ha ido recuperándose poco a poco y se encuentran en la provincia varios artesanos y ceramistas dedicados a su producción en lugares como Guadalajara, Sigüenza, El Casar, Cabanillas del Campo y Tendilla.

Texto del Dr. Abraham Rubio Celada, Asesor de cerámica de la Fundación Zuloaga y Socio de Ecra Servicios Integrales de Arte. 


CERÁMICA CONTEMPORÁNEA
Esta parte de la exposición es la más personal. La mayoría de los artesanos y artistas presentes elaboran durante gran parte de su tiempo, piezas de cerámica actualizadas, de estudio de esmaltes, con materiales como el gres y la pasta refractaria. muy alejados de las arcillas rojas de la cerámica tradicional.


La muestra se inicia con una introducción a la cerámica contemporánea española, para dar a conocer la obra de los ceramistas que están realizando exposiciones nacionales e internacionales.

En nuestro día a día se plantea una toma de conocimiento de las pastas y arcillas cerámicas, atendiendo a la preparación y secado de las piezas, así como al manejo de las distintas herramientas. Posteriormente se desarrollarán las piezas mediante técnicas de “pella”, “churros”, placas, presión y modelado. 

Muchos de nosotro@s centra su elaboración de piezas cerámicas con el torno. El torneado y amasado, diferentes manera de tornear cilindros y el retorneado y ensamblado de piezas torneadas en dureza de cuero. 

Cualquier pieza necesita de un acabado centrado en la pintura y el dibujo sobre cerámica. Se hará mediante técnicas de aerografía, plantillas, esgrafiado y pincel bajo cubierta. Solemos atender el uso de las diferentes técnicas y herramientas para el pintado y recubrimiento de las piezas con la pistola de barnizado y el compresor hasta la utilización de reservas o plantillas, pasando por el conocimiento de los diferentes tipos de pinceles, su cuidado y conservación.

En definitiva, esta muestra hace un repaso de la cerámica desde el Neolítico hasta hoy mismo. Con piezas elaboradas por los participantes y que, generalmente, se realizan durante los cursos y talleres de cerámica que realizamos durante todo el año.

Esperamos que les guste.





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