miércoles, 24 de febrero de 2016

COMIDA SOCIAL

Sentados frente a una mesa, es difícil reparar en que tras esa acción cotidiana y compartida que es comer se disimula un acto en el que confluyen conductas, juicios, pareceres, gestos y ritos que moldean nuestro comportamiento. Alrededor del plato participamos, celebramos, agasajamos, descubrimos y convergemos; se conmemora, se acuerda, se ríe, se dialoga, se critica, se saborean recuerdos y se tragan disputas. En torno a los fogones las abuelas cocinan tradiciones, las madres despliegan afectos, los expatriados recuerdan el hogar perdido, los compañeros aluden al amigo fallecido, los empresarios cierran negocios, los poderosos despliegan códigos y las parejas reafirman su amor.

La comida establece el medio apropiado para entablar relaciones a través de experiencias compartidas. Agazapada tras este hábito común está la práctica ancestral de participar del fuego colectivo de los grupos humanos primitivos, donde se gestaron las redes sociales complejas. Porque en la rutina culinaria se establecen los códigos comunitarios desde que nacemos. Formamos el sentido del gusto en contacto con otras personas, en lo que es un ejercicio de sociabilidad que se mantiene a lo largo de toda la vida.

El acto de sentarse a la mesa se puede convertir en algo turbador e incómodo cuando se vuelve solitario por costumbre, disipando sus cometidos socializadores, hasta el punto de que hay tesis que señalan que comer sin compañía deriva en adquirir peores hábitos alimentarios porque se abusa de productos poco saludables y se deglute más rápido y peor. Además, la compra se vuelve monótona. En este caso, los menús se transforman en simples trámites de menos cantidad y calidad si se comparan con los de alguien que come acompañado.

La costumbre de compartir mesa con otros encierra nuestra experiencia afectiva y social. Este sábado pasado, un grupo de amigos y amigas que participamos del gusto por la cerámica de autor, piezas bien hechas y mejor concebidas, nos hemos sentado a la mesa a disfrutar de una buena gastronomía después de abrir el apetito con la exposición de algunos de nosotr@s hemos presentado. Ha sido un postre perfecto. Gracias.

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