martes, 23 de febrero de 2016

Sílvia Pérez Cruz, una voz en libertad

Esta es la historia de una cantante y compositora con una voz en la que el jazz, las habaneras, el flamenco o la música popular conviven pacíficamente y arrastra una legión de seguidores que no para de crecer



El último y sorprendente giro en la historia del fenomenal auge de Sílvia Pérez Cruz (Palafrugell, 1983) lleva por nombre Domus, casa en latín, y contiene las canciones que ha compuesto, interpretado y producido para Cerca de tu casa, un musical sobre el principio del drama de los desahucios y su perversa propaganda, que logró presentar a las víctimas de la crisis como a los verdugos de su propia historia. El disco se publica ahora, la película se estrenará previsiblemente en mayo. Por qué un lanzamiento se adelantó al otro dice tanto de la inquietud de la cantante por cerrar etapas como de las diferencias entre los ritmos de un arte, la música, esencialmente individualista, frente a los del cine, lenta catarsis colectiva. Así, Pérez Cruz pone fin a tres años de trabajo (componer, arreglar, colaborar en el guion, actuar y mezclar el resultado tres veces) desde aquel día en el que el director de la película, Eduard Cortés, la engatusó con un viejo truco: conjurar el nombre de “dos mujeres de enorme fuerza”, Björk y Ada Colau.

La primera era referencia obligada; la experimentadora islandesa sentó un precedente en la unión de narrativa cinematográfica y pop de autor junto a Lars von Trier en Bailar en la oscuridad (2000), dramón cantado y protagonizado por ella del que nadie salió indemne. Ni en la realidad, ni en la ficción. La alcaldesa de Barcelona es, en su faceta de cara visible de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, obvia inspiradora de la historia íntima de un desahucio en 2007, el de la mujer acosada por la vida que interpreta Pérez Cruz en una tragedia coral de corte clásico salpimentada por la música. “Ese fue el mayor reto”, explica la compositora, “dar con el momento en el que en la ficción termina el habla y empiezan las canciones. Tenía que haber una forma natural de pasar de una cosa a otra”.

El primer resultado de la aventura es un disco corto e intenso. Y, como suele suceder con el arte difícil de categorizar de su autora, se describe mejor en negativo. No es exactamente la banda sonora de la película; las canciones, no narrativas, figuran en distinto orden que en el filme y de su escucha no se transparenta gran cosa de la trama. Tampoco es un álbum de canción protesta, la denuncia emana más de una partitura melancólica que del realismo de las letras en castellano, portugués e inglés.

Quería tratar problemas universales, no hablar solo de desahucios”, dice ella. Aunque de eso también haya, sobre todo en el corte que abre el disco, ‘No hay tanto pan’, en el que, con un guiño a los gallos rojos y negros del simpar Chicho Sánchez Ferlosio, Pérez Cruz canta sobre una “gran culpa que no es tuya ni mía”, sobre “discursos, banqueros y trileros”, “bolsos, confeti, cruceros y puteros” y aquellos que “te roban” y encima “te gritan”. Y también de lo “indecente” de un mundo de “gente sin casa y casa sin gente”.

Puedes escuchar el disco completo en:

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