lunes, 20 de junio de 2016

III CURSO DE CERÁMICA "EL ALTO TAJO ANTES DE ROMA" 2016

PRESENTACIÓN

Este curso nos transporta al mundo prehistórico que dio lugar a la cultura celtibérica.

Nos encontramos en las puertas de la edad del hierro y con los primeros asentamientos celtíberos, construidos con adobe y adosados a un recinto amurallado.

Son sociedades con una economía campesina, en las que la ganadería y la agricultura predominan, junto a contactos comerciales con el Mediterráneo.

En la cerámica, este camino se recorre desde las piezas elaboradas a mano en ambientes domésticos, cocidas en hornallas o en cocciones al aire libre, pasando por el conocimiento de una cerámica de calidad importada desde el mundo ibérico hasta los talleres especializados que primero imitan esta cerámicay después crean, mediante el torno, unas piezas finas y de gran calidad decorativa.

PROGRAMA

DÍA I

1.00 Llegada y recepción de participantes
12.00 - 14,00 Introducción al taller y presentación de la pieza celtibérica TARTANEDO 2016.
17.00 - 21.00 Introducción a  la técnica del torno manual, de pie y eléctrico.

DÍA II

10.00 - 14.00 y 17.00 - 21.00 Realización a torno de las primeras piezas del taller. Se realizará una reproducción, a torno, de la vasija celtibérica de La Yunta (Guadalajara) que ilustra el comienzo de estas bases. Además se realizarán diversas piezas para las distintas cocciones que se realizarán durante el taller como Raku y alta temperatura.

DÍA III

10.00 - 14.00 y 17.00 - 21.00 Acabado de las piezas con decoración a pincel con engobes y esmaltes de Raku.

DÍA IV

10.00 - 14.00 y 17.00 - 21.00 Cocción de las piezas en hornalla. Cocción en horno de leña de la Edad de Hierro. Cocción de Raku.

DÍA V

10.00 - 14.00 Apertura del horno de leña y estudio de los resultados de la cocción.

17.00 - 21.00 Visita al Museo de Molina de Aragón. Fondo de cerámica celtibérica.
Recogida y clausura.

BASES DE PARTICIPACIÓN

  • Límite de alumnado: máximo de 15 personas.
  • Coste del curso: 100,00 € (materiales y piezas incluidos)
  • El Curso se realizará entre los días 8 y 12 de agosto, ambos inclusive.
  • Inscripción: hasta el 31 de julio

CONTACTO

luisalbertolarriba@gmail.com
arttefacto@gmail.com
Telf. 618 062 775



EXPLICACIÓN DETALLADA DEL CURSO INTENSIVO
EL ALTO TAJO ANTES DE ROMA


PIEZA CELTIBÉRICA "TARTANEDO 2016"


Molina me enseñó un día,
sin más guía que yo mismo,
y un pequeño cuaderno donde escribir lo mucho
que mis ojos veían segundo a segundo,
su castillo y sus plazas, iglesias y nobles edificios, con blasones y rejas de gran poderío
y recuerdo en ese largo camino,
ya por el cielo las cigüeñas volando con metódico rumbo,
un remanso de paz
por donde pasaba un río
y dos barrios en su época llenos de vida y tan unidos,
morería y judería con un triste destino,
con sus casas al abrigo del sol
su peor enemigo
y con pequeños portalones
tras los cuales sepa Dios
quién habito y que fue de sus vidas cuando la cruz se convirtió en encarnizado verdugo.

Autor: José Vte. Navarro Rubio


La Comarca del Señorío de Molina es una de las zonas con mayor concentración de poblamientos prehistóricos de la meseta central. Especialmente en los pueblos prerromanos de la II Edad del Hierro. Junto con la provincia de Soria, se considera parte del corazón de la Celtiberia que Roma se encontró en su llegada a la península Ibérica.

El lugar del que hablamos se corresponde con la rama occidental de la cordillera Ibérica, justo en el triángulo que conforman el valle del Ebro y las cuencas altas de los ríos Tajo, Duero y Turia. Esta zona tuvo cierta importancia, ya que coincidía con el nudo formado por las vías de comunicación entre Levante, el Valle del Ebro y la Meseta Norte, y las dos submesetas. 

Hacia el año 1.100 a.C. cuando vuelven a surgir nuevos asentamientos, pequeñas colonias dedicadas a la agricultura y a la actividad minera, que residen en cabañas. La creación de las rutas comerciales de largo recorrido fomentan también los contactos culturales de larga distancia. La competencia por controlar la riqueza disponible hace que las civilizaciones se encastillen en lugares altos y de alto valor estratégico. "Por primera vez individuos concretos se apropiarán del territorio señalizándolo con sus símbolos personales".

Nos encontramos las puertas de la Edad de Hierro y con los primeros asentamientos celtíberos, más estables, en los que las cabañas se convierten en construcciones sólidas de adobe, adosadas a un recinto amurallado. Se trata de sociedades con una economía de tipo campesino, en la que las actividades principales son la agricultura y la ganadería, aunque se establecen contactos de tipo comercial, sobre todo con el Mediterráneo. También practican la caza del ciervo, la liebre, el tejón y el jabalí.

Durante las etapas finales de la prehistoria la metalurgia tuvo un papel fundamental. Los metales tienen aquí un alto nivel económico y simbólico por su escasez. Hace 2.800 años predomina el uso del bronce (una aleación de cobre y estaño), en el siglo VIII a. C. arranca la metalurgia del hierro. El Alto Tajo es la zona más rica en recursos metálicos de la Meseta Oriental. La actividad minera se remonta en esta zona a hace más de 4.000 años. Los pobladores de estas tierras pronto se convierten en excelentes forjadores de armas que tenían tanta calidad que pronto fueron adoptadas por los romanos. Un ejemplo de ellos es la espada corta que en latín denominaron "gladius". Placas de cinturón, fíbulas, brazaletes o puntas de lanza encontradas en Aragoncillo y Herrería, y concretamente una de 2.200 años de antigüedad procedente Aragoncillo en muy buen estado de conservación, son algunos de los tesoros metálicos que representan a esta época cuando nos adentramos en el estudio de la Celtiberia prerromana. 


El elemento de estudio para nosotros más importante es la cerámica, elaborada en un principio mediante métodos manuales utilizando exclusivamente las manos, primero mediante pellizco o bola y posteriormente mediante el urdido o rollos, lo que limita su forma y su tamaño. Con el contacto con la ruta del Levante se tiene conocimiento del uso del torno desde donde se importan, en primer lugar, piezas que dan prestigio a sus propietarios y después se elaboran piezas propias, con decoraciones autóctonas lo que da lugar a una mayor variedad de recipientes de una gran amplitud de tamaños y formas, y que permite convertir a la cerámica en un producto comercial en sí mismo, además de un mero contenedor de líquidos o alimentos. Algunos vasos y recipientes con 2.200 años de antigüedad dan muestra de ello en las vitrinas del Museo de Molina.

Los moradores previos a los romanos dejaron en el Alto Tajo su legado y su historia, los restos de una civilización que a pesar de los siglos que nos separan no es tan distinta a la nuestra: "Gentes que hablaban lenguas distintas y tenían cultos diferentes, aunque seguramente, esperanzas parecidas. Nuestros errores y aciertos son comunes a los suyos, cíclicos", Así enciende la llama de la curiosidad el primer panel explicativo de la exposición del Museo Provincial, que alienta la necesidad de dirigir nuestras miradas al pasado para entender el presente; de conocer quiénes fuimos para saber quiénes somos.

TALLER DE CERÁMICA PRERROMANA EN LA COMARCA DE MOLINA DE ARAGÓN

Luis Larriba mantiene una estrecha relación con la alfarería tradicional e histórica desde hace más de treinta años. Con sus manos y con un método pedagógico muy personalizado, trasmite los conocimientos atesorados a través del tiempo, propiciando el reencuentro con las primitivas fuerzas creadoras de nuestra historia y estimulando la proyección de formas y técnicas antiguas de nuestra tierra. 

Este curso nos transporta al mundo prehistórico que dio lugar a la cultura celtibérica. Nos encontramos en las puertas de la Edad del Hierro y con los primeros asentamientos celtíberos, construidos con adobe y adosados a recintos amurallados, como el de EL CEREMEÑO, en Herrería, que visitaremos como actividad complementaria de este taller. Son sociedades con una economía campesinas, en las que la agricultura y la ganadería predominan, junto a contactos comerciales con el Mediterráneo.

En la cerámica, este camino se recorre desde las cerámicas elaboradas a mano en ambientes domésticos a los talleres especializados que fabrican una cerámica torneada de paredes finas y con una decoración monocroma en sus inicios y en su plenitud, justo en el momento del enfrentamiento con Roma, alcanza la excelencia y se incorporan tonos polícromos.

Hemos preparado un camino que permita la promoción de la actividad alfarera, valorando la elaboración de piezas mediante las técnicas usadas por los pobladores de esta tierra antes de la llegada de las legiones romanas como el urdido o rollo, la cocción tradicional en leña, todo ello como elemento de integración cultural tradicional y autóctona, hasta la llegada de técnicas alfareras que han persistido hasta mediado el siglo XX. Es la intención de los participantes buscar la orientación hacia la investigación de técnicas y formas artesanales propias de nuestra historia, para conocerlas, reactivarlas y desarrollarlas hacia la calidad, la autenticidad y el ajuste a la técnica tradicional e histórica.

Para ello se facilitará el aprendizaje y control de los útiles, herramientas y materiales necesarios para el trabajo en equipo y el desarrollo de la producción artesanal así como el conocimiento del registro arqueológico existente en la zona del Alto tajo con la visita al castro de El Ceremeño, la necrópolis de Herrería y el fondo arqueológico depositado en el Museo de Molina donde se muestran los vasos y vasijas con más de dos mil años de antigüedad. 

Todas las piezas utilizadas en el taller se elaboran a mano por métodos tradicionales: modelado directo, método de rollos superpuestos, método de volumen ahuecado, y finalmente, al estudiar las primeras piezas en el torno, la técnica de elaboración en la rueda. Un adelanto a la explicación de estas técnicas es:

Técnica de la bola

En el primer caso debemos elaborar una bola, tan amplia como el tamaño del vaso que queramos conseguir, no obstante hay que señalar que mediante esta técnica no es posible obtener vasos excesivamente grandes. Una vez creada la bola de arcilla y dependiendo de su tamaño, se puede utilizar el dedo pulgar de la mano contraria, para abrirla; se la debe presionar hasta obtener una cavidad que luego irá aumentando con ayuda de los demás dedos. De este modo la primera intervención es la de ir presionando la masa para dejar unas paredes que no sean demasiado gruesas y luego alisar la superficie externa e interna, de modo que toda la pieza quede lo más homogénea posible.

Los vasos realizados por este procedimiento están limitados a un cierto tamaño y serán probablemente redondeados.

Técnica del urdido

Modelar con la técnica del urdido consiste en ir realizando rollos de un grosor similar, ni demasiado gruesos, ni excesivamente finos, al objeto de poder ir uniéndolos, de tal forma que las paredes del vaso tengan una anchura similar. Para ello es necesario crear, en primer lugar, la base del objeto. Si este no es demasiado grande se puede partir de una lámina de arcilla cortada en forma circular, o bien achatar una bola de barro con la mano; por el contrario si el vaso tiene una base amplia, es mejor proceder a enrollar las tiras en forma concéntrica, hasta obtener el tamaño deseado. Seguidamente se han de ir colocando los rollos sobre la base para ir subiendo las paredes. Al finalizar dicha operación se han de alisar las superficies interna y externa del vaso para igualarlas.

Los vasos elaborados mediante rollos suelen ser grandes, pudiendo llegar a elaborarse recipientes de gran tamaño.

El Torno

El uso del torno se remonta a la mitad del IV milenio a.C., fue empleado por primera vez en Mesopotamia y se expandió después por todo el Asia Menor. En el II milenio fue utilizado por los ceramistas cretenses primero, y por los griegos, después. En la Península Ibérica se constata la presencia del torno de alfarero en el área de influencia fenicia, en el tránsito de los ss. VIII-VII a.C, y en la zona levantina una centuria más tarde. Pero la penetración a tierras del interior no se produce hasta fines del s.V a.C., momento en que se inicia una importante corriente de intercambios entre la Meseta y las zonas costeras colonizadas que culminará en el s. IV a.C., donde el uso del torno, termina por desbancar al sistema tradicional de elaboración a mano.

El torno es un plato horizontal giratorio sobre el que se da forma a las piezas huecas. A lo largo de la historia se han empleado diversos tipos, el más sencillo es la torneta o rueda baja que se acciona con la mano, y el más completo es el de doble plato giratorio, que se mueve mediante el impulso del pie. La elaboración al torno presenta cuatro fases:

· Centrado de la masa de arcilla sobre el cabezal.

· Abertura de la arcilla.

· Alzado de las paredes.

· Elaboración final del recipiente.

COCCIÓN DE LAS PIEZAS

Para conseguir un cuerpo cerámico es necesario calentarlo tan uniformemente como sea posible, a una temperatura aproximada de 800 °C. Para ello el horno es un elemento esencial, dado que en su interior es donde se verifican los cambios que hacen de la arcilla un producto duro y perdurable a lo largo del tiempo. Existen numerosos tipos de hornos, sin embargo los utilizados en la Península ibérica desde la prehistoria hasta la llegada de los romanos, pueden reducirse a los hornos excavados en el suelo, empleados en épocas prehistórica y protohistórica, y hornos con una estructura construida al efecto, este tipo se dio durante la II Edad del Hierro en adelante.

Hornallas u hornos en hoguera

No son hornos propiamente dichos, sino grandes hogueras al aire libre en cuyo interior se cuecen los productos realizados con arcilla. Este tipo de horno es el más sencillo y fue utilizado en la antigüedad en época prehistórica, durante el Neolítico y Calcolítico, principalmente. Consiste en un hoyo excavado en el suelo, al que se le dota de un tiro o canal transversal en dirección al aire dominante. Es conveniente colocar algunas piedras delimitando la zona del horneado, para evitar que las ascuas se esparzan y puedan provocar un incendio.

La transmisión del calor se produce por contacto, ya que la llama toca al cuerpo cerámico. En las hornallas no se consigue un temperatura demasiado alta (hasta los 700 °C aproximadamente), y la coloración de las piezas es irregular, dependiendo de la intensidad de la llama en cada zona del vaso.

Hornos de cámara

Son hornos fabricados, por lo general con ladrillos. Sobre el suelo se levanta una estructura abovedada que puede tener diversos tipos de planta, desde circular u ovalada, hasta cuadrada o rectangular. En el interior se observan dos ambientes diferenciados, por un lado está el hogar o cámara de combustión que es la zona inferior, a veces excavada en la tierra para conservar mejor el calor, y por otro la cámara de cocción, en cuya parte superior se encuentra la chimenea o tiro ascendente. Ambas están separadas por una especie de parrilla central, construida en arcilla y agujereada para permitir el paso del aire caliente. La carga de los vasos se efectúa por una de las paredes de la cámara de cocción que luego será debidamente sellada antes de iniciarse el proceso calorífico. Las vasijas se colocarán sobre la parrilla y serán apiladas unas sobre otras para recibir el calor de una manera homogénea. En el hogar se realiza el fuego que será alimentado por la boca del mismo. Los gases calientes pasan entre las piezas a cocer, para salir después por la chimenea. El calentamiento tiende a ser irregular, más fuerte en la base y menor en la parte superior de la cámara, donde se pierde una buena parte del calor. No obstante ha sido el tipo de horno de construcción más empleado en la antigüedad, desde la cultura griega, ibérica o romana, hasta la medieval.

Las temperaturas alcanzadas superan los 900 °C hasta los 1100 °C.

Aunque cada tipo de horno tiene su propia mecánica funcional, a grandes rasgos y escogiendo como ejemplo el horno alfarero propiamente dicho el objetivo de este taller consiste en la realización de una cochura perfecta. Para ello, los pasos a seguir son:

· Colocación de las piezas o carga del horno.

· Cierre de la puerta de la cámara de cocción, con ladrillos, tapando con barro todos los huecos pero dejando una mirilla o agujero para vigilar la cochura: color de la llama y tono de cocido de las propias piezas.

· Así preparado, se enciende. En esta fase de pre-calentamiento, se busca eliminar la humedad de la arcilla fresca, para ello el combustible más indicado es la leña de monte bajo.

· Se inicia la cocción, que seguirá dos fases:

Echar el temple: se van echando cargas de leña a ritmo lento pero constante.

Echar caldas: una vez que salen llamas por los respiraderos superiores (sea chimenea o tiro), se echa otra carga. Se trata de uno de los momentos cruciales de la cocción.

· Proceso de enfriado del horno: no debe ser brusco. Se suele cerrar la puerta de la cámara de combustión (la de abajo) y los respiraderos de la cúpula.

ORGANIZA

Este taller se ha organizado por el Colectivo de Artistas Arttefacto. Durante el mismo hemos contado con la dirección de Luis Alberto Larriba y la organización de José Palacio.



COLABORACIONES

Este taller no se habría podido realizar sin la colaboración del Museo Provincial de Molina de Aragón y la Asociación para el desarrollo de la Serranía Celtibérica que han dado su apoyo al proyecto y se han mostrado dispuestos a organizar más eventos de este tipo en próximos años.











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